Diez pautas para educar

TEXTO DE PATRICIA RAMÍREZ

Periódico El País – 24/03/2013

enfadada-madreLa mayoría de los padres consideran que educar es una tarea difícil. El comportamiento de los hijos exige perseverancia y unas técnicas básicas de disciplina

Carloooos! Que te he dicho que te duches, te sientes a la mesa y recojas tu cuarto… ¡YA! No entiendo por qué no me haces caso a la primera, siempre tengo que gritarte y ni por esas, me tienes hartísima. Cuando venga tu padre, se lo digo. Me desesperas. Si es que no puedo contigo, un día de estos te voy a dar un bofetón”.

Después de esta escena, algunas madres dan un portazo, incluso lloran de desesperación. No entienden que su hijo no haga lo que se le pide a la primera. La explicación que dan es que el niño es desobediente, malo, y que no hay nada que hacer por conseguir paz en casa. Terminan por juzgarse como malas madres e ineficaces en la educación de sus hijos. En la escena podemos encadenar varios errores para que Carlos no obedezca: dar voces, órdenes contradictorias, comunicarle que ha perdido la batalla (“puedes conmigo, me desesperas”) y amenazarle con hablar con su padre demostrando que su autoridad es nula.

La mayoría de padres ve la tarea de educar como algo difícil. Pero si anticipa todo lo que puede fallar, que su hijo no estudiará, se relacionará con amigos que resten, no comerá… esto le desesperará y caerá en la profecía autocumplida. Lo más importante en la educación es establecer unas reglas que no se salte ni usted. Trabaje para que se cumplan desde edad temprana. A partir de los seis meses los niños entienden muchas cosas; no se expresan, pero empiezan a diferenciar entre “esto sí se puede y esto no”. No trate de educar a un chaval de 15 años al que lleva consintiendo todo este tiempo, será tarde. Cuanto antes sepan sus hijos que hay normas, que los premios van asociados al cumplimiento de responsabilidades, que todos tienen que colaborar, antes conseguirá tener hijos educados, responsables y con autonomía.

La mejor prevención en educación es la intervención temprana. Muchos padres se quejan de que los niños no vienen con un manual bajo el brazo, pero si siguen estas reglas básicas, seguramente le allanarán el camino que supone educar.

Primero. Volumen y tono conversacionales. Conseguir que le hagan caso no es cuestión de hablar alto. El poder está más en lo que se dice, en las consecuencias que conllevará no hacerlo a la primera, en la coherencia y en ser muy disciplinado con las rutinas. Si quiere que sus hijos le respeten, empiece por respetarles a ellos. Nadie quiere obedecer a alguien que no se muestra seguro y relajado.

Segundo. No dé órdenes contradictorias. Si le dice a su hijo que se duche, que recoja su cuarto y que se siente a la mesa, sin indicarle el orden, igual lo bloquea. Dígale lo primero que tiene que hacer, y cuando haya finalizado, lo segundo. Si su hijo tiene edad para memorizar varias órdenes, enuméreselas, dígale cuál es su prioridad. No espere que él la sepa, porque tiene las sus propias.

Tercero. Imaginación. Haga un concurso por semana para que jueguen “a hacer lo que deben”; puede ser sobre cualquier comportamiento a corregir. Los domingos lo puede anunciar: “A partir de mañana, se celebra el fantástico concurso de ‘Quién tiene la dentadura de caballo más limpia’. Las bases son estas: limpiarse los dientes tres veces al día y pasar revista. Las puntuaciones de papá y mías se sumarán, y el viernes anunciaremos ganador”. Si quiere que los niños se lo tomen en serio, haga lo mismo. Y tenga paciencia, hasta que se convierta en rutina necesita tiempo. El juego genera un ambiente relajado en el que apetece más aprender y obedecer.

Cuarto. No quiera modificar en su hijo todo lo que le molesta de una vez. Si se pasa el día diciéndole lo que hace mal, terminará por cargarse su autoestima. Elija una conducta a modificar y céntrese en ella siguiendo las pautas de este artículo. Cuando lo consiga, siga con otra.

Quinto. Cuando corrija o muestre su enfado con ellos, no los ningunee, ni ridiculice, ni haga juicios de valor. Si lo hace, terminarán por comportarse conforme a las expectativas que se han puesto en ellos y les afectará a la autoestima. Es mejor decir: “No me gusta ver tu cuarto desordenado; por favor, guarda los juguetes en las cajas”, a decirles: “Eres un guarro, qué asco de dormitorio”. No consiga que se cumpla la profecía autocumplida. Si les transmite que no confía en ellos y que no espera nada, puede que se cumpla.

Sexto. Sea constante. Aquello muy importante, basta con que lo argumente una vez, no busque más razonamientos porque su hijo no los necesita. Simplemente busca ganar tiempo para no hacer lo que debe. Dígale: “Esto no es negociable; cuanto antes empieces, antes podrás disfrutar de lo que más te gusta”. Negocie lo que sea negociable y no siente precedente con lo que no lo es.

Séptimo. Paciencia y calma. Las personas que transmiten con paciencia son más creíbles y generan un ambiente cálido y relajado. Cuando introduce cambios en la manera de educar, al principio los niños reaccionan con incertidumbre: “¿Qué significa que mi madre/padre ahora están calmados y no me gritan?”. Deles tiempo, necesitan acostumbrarse a esta nueva forma de comunicarse.

Octavo. No se contradiga con su pareja. Los niños tienen que saber que la filosofía y la escala de valores parten de los dos. Si no, estarán chantajeando a uno y a otro, fomentando el engaño para conseguir lo que quieren. Terminará por tener muchas discusiones con su pareja por eso. No se descalifiquen, ni ridiculicen, ni contradigan delante de ellos. Todo aquello en lo que no estén de acuerdo, háblenlo en la intimidad y negocien.

Noveno. Nunca levante los castigos. Es preferible aplazarlo, pero que sea efectivo y lo cumpla, que imponer uno muy duro fruto de la ira y que luego deshará convirtiéndose en alguien a quien se puede chantajear. Dígale: “Esto merece un castigo, ya te diré qué va a pasar”.

Décimo. Mejor que el castigo, el refuerzo. Significa prestar atención a lo que hace bien, cualquier cambio, y decírselo. Si continuamente centra la atención en lo que hace mal y le corrige y se enfada, su hijo aprenderá que esta es la manera de llamar su atención. Todo lo que se refuerza, se repite. Al niño le gusta que sus padres estén orgullosos de él, pero tiene que decirle de qué se siente usted orgulloso, porque él no lo va a adivinar.

Recuerde lo más fundamental: hasta la adolescencia, no hay figuras más importantes que los padres. Si trata de educar en una dirección, pero se comporta en otra, será inútil. Los hijos copian, son esponjas. Educar con acciones tiene mucho más impacto que con palabras.

“El propósito de la educación es lograr que los niños quieran hacer

lo que deben hacer” (Howard Gardner)

“Educad a los niños, y no tendréis que castigar a los hombres” (Pitágoras)

 

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Lo qué todo educador espírita debe saber

cid_03c901c7220c8e84d3902201a8c0luz02b145797ed1¿QUIEN ES NUESTRO MODELO, GUÍA Y MAESTRO EN ESTA TAREA?

Jesús.  (Pregunta 625 del Libro de los Espíritus).

CUÁLES SON LOS PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA DOCTRINA ESPÍRITA

1. Existencia de Dios.
2. Existencia e inmortalidad del Espíritu o alma.
3. Pluralidad de existencia (Reencarnación).
4. Ley de Causa y Efecto.
5. Ley de Evolución o Ley del Progreso.
6. Comunicabilidad entre el mundo visible y el invisible, a través de la mediumnidad.
7. Pluralidad de mundos habitados.
8. Ley de Fraternidad Universal
(Del Libro “El Espiritismo en su más simple expresión”)

¿Y DÓNDE LO ESTUDIO ó LO ENCUENTRO?

En los cinco libros de la Codificación Espírita:
-El Libro de los Espíritus
-El Evangelio según el Espiritismo
-El Libro de los Médiumns
-La Génesis
-El Cielo y el Infierno
Dictado por los Espíritus codificados por Allan Kardec.

¿Y QUÉ MÁS SE LE SUGIERE ESTUDIAR?

Los siguientes libros:
-Obras póstumas
-Por los Caminos de Jesús por el Espíritu de Amelia Rodríguez,psicografía de Chico Xavier
-Jesús en el Hogar, por el Espíritu de Neio Lucio, psicografía de Chico Xavier
-Cuando Regrese la Primavera, psicografía de Chico Xavier
-La Buena Nueva por el Espíritu Humberto de Campos, psicografía de Chico Xavier
-Días Gloriosos por el Espíritu Juana de Angelis, psicografía de Divaldo Pereira Franco.
-Jesús y el Evangelio a la luz de la psicología profunda, por el espíritu de Juana de Angelis psicografía Divaldo P. Franco
-Actualidad del pensamiento espírita, por el espíritu Vianna de Carvalho, pscicografía Divaldo P. Franco.
-Vida y sexo, por el espíritu de Emmanuel, psicografía de Chico Xavier
-Las Primicias del Reino, por el espíritu de Amelia Rodríguez
-Después de la tempestad por el espíritu de Juana de Angelis psicografía de Divaldo P. Franco.
-Padre Nuestro por el espíritu de Meimei, Editorial FEB, psicografía de Chico Xavier.
-El Gran Viaje de Miriam Dusi, Editora CEI
-Mensaje de un adolescente desde el mundo espiritual, por el espíritu Neio Lucio psicografía de Chico Xavier.
-Un amigo llamado Kardec, autora Ana Cristina Martins, Editora arami@rieder.net.py Paraguay.
-La serie de libros: CONTE MAIS, editado por la FERGS
-Jardín de la Infancia, espíritu Joao de Deus, psicografía de Chico Xavier (poemas)
-Siempre estudiar y actualizarse en ediciones de revistas como Reformador, Reencarnación, etc.así como en libros editados a la luz de la doctrina espírita.

¿Y POR DÓNDE COMENZAR? ¿CUAL ES EL CAMINO A SEGUIR?

El camino que se sugiere seguir es el establecido en el CURRICULO editado por la Federación Espírita Brasileña para Evangelización Infanto Juvenil.
El mismo establece que la directriz serán los siguientes temas:

a)DIOS
b)LA ORACIÓN
c)ANTECEDENTES DEL CRISTIANISMO
d)EL ESPIRITISMO
e)VIVENCIA ESPIRITA, CONDUCTA MORAL ESPIRITA-CRISTIANA
f)MOVIMIENTO ESPIRITA (internacional y nacional)

CONOCIDO EL CAMINO ¿COMO SIGO?

A)-En consecuencia deberá el/la educador/a PREPARAR SU PLANIFICACIÓN ANUAL dividirla en CLASES según la frecuencia de las mismas:

1)MENSUAL (1 clase al mes),

2)SEMANAL (1 ó mas días a la semana) ó 3)DIARIAS (todos los días) en el tiempo.

Cabe destacar que los temas deberán estar RELACIONADOS y seguir una SECUENCIA hacia el objetivo preestablecido.

B)Visualizando siempre la franja etaria y la conformación BIO-PSICO-SOCIAL-ESPIRITUAL de sus alumnos

¿POR QUE SE LE SUGIERE AL EVANGELIZADOR CONSIDERAR EN SU PLANIFICACIÓN DE CADA CLASE QUE DE RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS SIGUIENTES: ¿QUIÉN, QUÉ, COMO, PARA QUE,DONDE?

Porque lo auxiliarán como guía efectiva de su planificación.
Estas preguntas deberán ser consideradas mientras arma la clase el Evangelizador.

Referencias: Curriculo para Evangelización Infanto Juvenil, FEB, FERGS
Segundo Seminario de Evangelización Espírita en Montevideo, Uruguay 03/12 y 04/12/2011.

En la preparación de un Nuevo Mundo

la-tierra-rodeada-de-niñosTodos sienten la necesidad de educar a las nuevas generaciones dentro de patrones más humanos y de ideas más espiritualizadas sin atinar, todavía, con el modo de proceder. No son pocos los que se unirían a un programa que se propusiese iluminar la educación con conceptos más dilatados que sobrepasen, inclusive, los limites de la vida física. Hay una consciencia instintiva alertándonos sobre nuevos rumbos en lo tocante a nuestra preparación a la vida. Y en esa relación de criaturas, que así piensan, no figuran solamente los espíritas, sino también los seguidores de otras corrientes religiosas o filosóficas, inconformes con el inmediatismo de la educación moderna, cuyos horizontes están cada vez más limitados.

Ya Rousseau y Pestalozzi propugnaban por una revolución conceptual y metodológica de la Educación a través de sus conceptos y métodos educativos, capacitando a los educadores para ejercer cambios fundamentales en la sociedad de la cual participasen. La prueba de ello fue la influencia que Pestalozzi ejerció en la formación intelectual y moral de H. L. Denizard Rivail que, gracias, en gran parte, a esa formación, se convirtió en el Codificador de la Doctrina de los Espíritus, obra gigantesca de la cual el Mundo todavía no se dio cuenta.

Otros educadores, más recientes, sintieron la misma necesidad no sólo de humanizar la Educación, en el sentido del respeto a las potencialidades de cada uno, sino también la de reconocerle la importancia como guía de formación de los individuos y de las naciones y responsable del progreso intelectual, moral y espiritual de los pueblos. Entre esos, recordaremos las figuras de Dewey, en los Estados Unidos, de George Kerchensteiner, en Alemania, de Maria Montessori, en Italia, de Hubert, en Francia, de Piaget, los cuales, no obstante no esposaron las ideas espíritas, prestaron relevantes servicios a la causa de la educación por poseer y difundir conceptos más amplios sobre la naturaleza del hombre y sobre sus necesidades educativas.

En el entendimiento de esos y de otros Espíritus esclarecidos, no hay como confundir Instrucción con Educación: la primera se reporta al proceso de transmisión del conocimiento o de la información y la segunda, que engloba a la primera, va más lejos, pues trata de la edificación moral y espiritual del hombre, abrazando el vasto campo de su formación integral.

Allan Kardec, con el Espiritismo, trajo esclarecimientos decisivos al magno problema de la Educación al definir al hombre como un espíritu reencarnado, viajero milenario de los caminos del Mundo físico, en busca de su perfeccionamiento. La Doctrina Espírita clasifica ese mundo como una gran escuela que conlleva otras tantas escuelas con variadas especializaciones, atendiendo a necesidades, intereses y capacidades peculiares a sus diversos frecuentadores. Esclarece, aún, que el hombre no puede ser educado para la vida que comienza en la cuna y termina en la tumba, y que los valores,  a imperar en su educación, deben transcender los limites de la vida física para que realmente tenga éxito su experiencia terrenal. Ahí está la concepción espírita del hombre para influir en los conceptos y en los métodos de la Educación.

Por eso Emmanuel, en el prefacio del libro “Misioneros de la Luz”, nos dice: “Al Espiritismo cristiano cabe, actualmente, en el mundo, grandiosa y sublime tarea. No basta definirle las características venerables de Consolador de la Humanidad, es preciso también revelarle la característica de Movimiento libertador de conciencias y corazones.”

Efectivamente, el Espiritismo tiene una característica eminentemente educativa por el hecho de liberar conciencias y mejorar sentimientos de acuerdo con el propio concepto que hace de la Educación como proceso de formación moral y espiritual del hombre (Espíritu eterno).

Nos alerta, todavía, Allan Kardec, cuando afirma: “Él (el Espiritismo) ya prueba su eficacia de la forma más racional porque los niños son educados en las familias verdaderamente espíritas.” (“Revista Espírita” de febrero de 1864, página 40 de la traducción de la Edicei.)

Es que las nuevas generaciones, educadas de forma más racional, según las palabras del maestro lionés, recibirán los más importantes esclarecimientos en relación a su origen y a su destino, a su pasado y a su futuro, esclarecimientos esos capaces de alterarles fundamentalmente el rumbo de la experiencia física.

Cuando todos los hombres de la Tierra sepan que son Espíritus eternos, habitando temporalmente un cuerpo de carne; que el alma, en cualquier parte, recibe de acuerdo con sus creaciones individuales; que la siembra de amor u odio origina siempre una cosecha de paz o de sufrimiento; que nadie puede ser feliz solo y que, en consecuencia, el egoísmo es el mayor enemigo de la felicidad; que la reencarnación es orientada en el sentido de proporcionarles los recursos educativos que les son necesarios y que, más allá de la tumba, el Espíritu continua trabajando, aprendiendo y perfeccionándose, entonces si, el Espiritismo habrá cumplido su misión de libertador de conciencias y de corazones.

Gracias a esos conocimientos, las palabras de Jesús, suaves pero incisivas, en el Sermón de la Montaña,  suenan, ahora, de forma más inteligible a nuestros oídos:

“Bienaventurados los humildes de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos” — es decir, exitosos, en la experiencia terrenal, los que cultivan la humildad por los beneficios que esa sublime virtud proporciona a su progreso espiritual, impulsándoles los pasos para la conquista del Cielo que simboliza toda la perfección de que son susceptibles.

“Bienaventurados los mansos porque heredaran la tierra” — exitosos en su esfuerzo evolutivo todos aquellos que usan la paciencia, la dulzura, la afabilidad en los embates y en las dificultades de la vida terrenal, que tienen por característica personal la mansedumbre, sin prejudicio de la firmeza de convicciones, porque bien temprano alcanzarán los planos más elevados del Espíritu.

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque serán hartos” — exitosos los que procuran, con empeño, aprender el sentido de Justicia Divina que concede a cada uno conforme sus necesidades y merecimientos.

“Bienaventurados los misericordiosos porque alcanzarán misericordia” — exitosos, en los caminos difíciles del mundo, todos los que, reconociendo sus propias dificultades, sus defectos y deficiencias, sus faltas grandes o pequeñas desarrollan sentimientos de comprensión, de solidaridad, de méritos, enseñando sin censurar y granjeando para si mismos el retorno de esos sentimientos en la larga caminata por las estradas pedregosas de la evolución espiritual.

“Bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios” — exitosos en la conquista de los dones espirituales todas las criaturas en cuyos corazones sólo prosperan sentimientos superiores, pues fácil se les tornará la caminada hacia Dios. Y prosigue el Divino Maestro en sus enseñanzas, cuya grandeza muchos de nosotros no tenemos, por el momento, condición de entender, llamando la atención hacia la responsabilidad de los individuos en la conquista de la propia felicidad — “A cada uno según sus obras”.

Y por comprender tan bien el mensaje del Cristo, es que Allan Kardec, notable profesor e inolvidable Codificador de la Doctrina Espírita, en comentarios en el Capítulo XIII, de “El Evangelio según el Espiritismo”, afirma: “El Espiritismo no instituye ninguna nueva moral, apenas facilita a los hombres la inteligencia y la práctica de la del Cristo, fomentando fe inquebrantable y esclarecida a los que dudan o vacilan”.

Tan extraordinario programa educativo, tan elevados conceptos sobre las reales necesidades del Espíritu, a camino del progreso, forman los principios y los fines de la evangelización espírita.

Es verdad que la mayoría todavía no se sensibilizó de la importancia de esa tarea que sólo el tiempo podrá evidenciar mejor. El camino y el programa, entretanto, están trazados hace mucho tiempo por el Cristo y repetidos por el Espiritismo.

La evangelización espírita contribuirá, fuera de duda, para la formación de un mundo en el cual la fraternidad dejará de ser un ideal a alcanzar para ser una realidad constante en la relación entre individuos y pueblos.

¿Habrá un programa mejor que ese?

Quien lo posea que lo presente, porque es sabido que de la buena relación de los individuos, de la perfecta armonía de las relaciones sociales, que el Evangelio y el Espiritismo preconizan, surgirán las grandes conquistas del Espíritu humano en los más vastos campos de la vida, sin lágrimas, sin opresiones, sin discriminaciones, sin privilegios, como, todavía, suele ocurrir en el mundo actual.

 Reformador, Julio de 1985

Adaptación: Claudia Werdine

Traducción: Johnny M. Moix

La Educación

EDUCACEs a través de la educación que el Espiritismo desarrolla su más valioso programa de asistencia educativa al hombre.

La escuela de letras continua informando e instruyendo a fin de que la Ciencia se fortalezca en el seno de las colectividades. Entretanto, es la educación religiosa la que viene estimulando la moral incorrupta de modo que pueda liberar a la criatura despierta y vigilante junto a los imperativos de la vida.

Uniendo sabiduría y amor alcanzaremos equilibrio en nuestra actividad educativa.

¡Edúquese al hombre y tendremos una Tierra verdaderamente transformada y feliz!

Contemplamos, así con optimismo y júbilo, al Movimiento Espírita explayándose, cada vez más, en las aspiraciones, de la evangelización, procurando, con gran empeño, alcanzar el corazón humano en medio del torbellino de la desenfrenada carrera del siglo… ¡Tan significativa siembra en la dirección del porvenir!

Maestros y educadores, preceptores y padres colaboran, al lado unos de otros, en medio de las esperanzas del Cristo, dinamizando esfuerzos a favor de niños y jóvenes, en la más noble intención de acercarlos al Maestro y Señor, Jesús.

Urge que así sea, porque el tiempo más propicio para la absorción de las nuevas ideas, que más favorece la tarea educativa del hombre, es su período de infancia y juventud. Sin duda que la madurez exhibe una inestimable suma de las experiencias adquiridas, aunque tantas veces amargue el sinsabor de las incrustaciones perniciosas absorbidas a lo largo del camino.

¡Es, pues, el Amor convocando servidores del Evangelio para la obra educativa de la Humanidad!

¡Benditos los lidiadores de la orientación espírita, entregándose afanosos y de buena voluntad al plantío de la buena simiente!

Pero para un desempeño más gratificante, que procuren estudiar y estudiar, forjando siempre luces a las propias convicciones.

Que se armen de coraje y decisión, paciencia y optimismo, esperanza y fe, para ayudarse recíprocamente, en el saludable intercambio de experiencias, encajándose con entusiasmo creciente en los caminos de Jesús.

Que jamás se descuiden del perfeccionamiento pedagógico, ampliando, siempre que sea posible, sus aptitudes didácticas para que no se pierdan  simientes prosperas ante el suelo propicio, por la inadecuación de métodos y técnicas de enseñanza, por la ignorancia de contenidos, por la ineficacia de una planificación inoportuna e inadecuada. Todo trabajo rinde más en manos realmente habilitadas.

Que no se estacionen en las experiencias alcanzadas, sino que aspiren siempre a más, buscando libros, renovando investigaciones, permutando ideas, activándose en entrenamientos, movilizando cursos, promoviendo encuentros, realizando seminarios, en esta dinámica admirable como permanente de los que se dedican a los benditos impositivos de instruir y de educar.

Es bueno que se diga, el educador  consciente de si mismo jamás cree estar listo, acabado, sin nada más que aprender, rehacer, conocer… Al contrario, avanza con el tiempo, ve siempre peldaños arriba para subir, en la infinita escalera de la experiencia y del conocimiento.

Mientras, no menos importante es la concienciación de los padres espíritas ante la educación moral de sus hijos, como servicial auxiliador en la misión educativa de la familia.

Que experimenten vivenciar cuando sea necesaria la condición de evangelizadores, así como se recomienda a los educadores posicionarse siempre en aquella condición de padres bondadosos y pacientes junto a la gleba de sus realizaciones.

Que los padres envíen a sus hijos a las escuelas de evangelización, interesándose por el aprendizaje evangélico de la prole, indagando, dialogando, motivando, acompañando…

Por otro lado, no podemos desconsiderar la importancia del acogimiento y del interés, del estímulo y del entusiasmo que deben nortear los núcleos espiritistas ante la evangelización.

Que dirigentes y directores, colaboradores, directos e indirectos, prestigien siempre más el atendimiento a niños y jóvenes en los agrupamientos espíritas, sea adecuándoles dicha tarea al ambiente, adaptando o, aun, improvisando medios, de tal suerte que la educación infanto-juvenil se efectúe, se desenvuelva, crezca, ilumine…

Es imperioso que se reconozca en la educación de las almas una tarea de la más alta expresión en la actualidad de la Doctrina Espírita. Por encima de las nobles realizaciones de la asistencia social, su acción preventiva evitará caídas en el error, nuevos desastres morales, responsables de mayores pruebas y sufrimientos en adelante, en los panoramas del dolor y lágrima que compungen a la sociedad, persiguiendo las pagas de la asistencia o del servicio social, públicos y privados.

¡Eduquemos por amor!

Ayudemos a todos, favoreciendo sobretodo al niño y al joven un mejor posicionamiento ante la vida, de cara a la reencarnación.

Solamente así plasmaremos desde ahora las bases de una nueva Humanidad para el mundo venidero.

Es de suma importancia amparar a las almas a través de la evangelización, colaborando de forma decisiva junto a la economía de la vida para cuantos deambulan por las calles existenciales.

Y no dudemos de que el niño y el joven educados ahora son, indudablemente, aquellos ciudadanos del mundo, conscientes y alertados, conducidos para construir, a través de sus propios esfuerzos, los verdaderos caminos de la felicidad en la Tierra.

Guillon Ribeiro

(Página recibida en 1963, durante el 1o Curso de Preparación de Evangelizadores — CIPE, realizado por la Federación Espírita del Estado de Espírito Santo, por el médium Júlio Cezar Grandi Ribeiro).

Algunas equivocaciones en la práctica pedagógica de la Educación Espírita

nino-indigo1Jesús, el gran pedagogo, nos dejó en sus enseñanzas, directrices para todas las situaciones de la vida.

“Id y enseñar a todas las gentes”. Con este mensaje Jesús exhorta sus discípulos a pregonar y enseñar. Y cuando dice: “No pongáis la luz debajo del celemín”, Jesús alerta a todos para la responsabilidad en la difusión del saber.

Nos referimos a esas enseñanzas con el propósito de invitar a los educadores espíritas a la reflexión sobre las responsabilidades de los que se proponen a llevar el Evangelio de Jesús a los corazones de los niños y jóvenes.

En la Educación Espírita, la práctica del amor es la condición primordial para la ejecución de la tarea y la auto-evaluación evitará que el educador cometa equívocos que perjudiquen el gran avance de este trabajo.

Registramos algunos equívocos cometidos en la práctica de la Educación Espírita Infanto-Juvenil:

a) Con la excusa de la actualización, estudiar obras variadas dejando de lado las obras de la Codificación Espírita.

b)  Analizar con los alumnos temas de interés de los jóvenes, explorando los aspectos biológicos, psicológicos o sociales, sin estudiarlos a la luz de la Doctrina Espírita.

c) Creer siempre que la ayuda espiritual podrá suprimir la planificación de enseñanza y la preparación adecuada del evangelizador.

d) Exponer la Doctrina Espírita de manera sofisticada y presentando teorías científicas de alto raciocinio, apartando de sus clases aquellos que posean menos conocimientos.

e) Olvidar de relacionar el contenido doctrinario con las experiencias de la vida de los alumnos.

f) Ausentarse de los grupos de estudio de la Doctrina Espírita, creyendo que ya posee los conocimientos suficientes.

g) Desvalorizar las experiencias pedagógicas concretas, sin el debido examen, por preconcepto o auto-suficiencia.

Recordemos que “de la nada, nada se recoge”. “Todo lo que germina, germina de una semilla”. No podemos esperar que afloren en el alma de los niños y jóvenes cualidades nobles y elevadas sin que previamente hayamos sembrado. La semilla del bien y de la verdad, del amor y de la justicia nunca se pierden. Su germinación puede ser inmediata o tardía, pero jamás fallará.

“La obra de la redención humana es obra de la educación”.

FEB –  Federación Espírita Brasileña.

Traducción: Claudia Bernardes