Algunas equivocaciones en la práctica pedagógica de la Educación Espírita

nino-indigo1Jesús, el gran pedagogo, nos dejó en sus enseñanzas, directrices para todas las situaciones de la vida.

“Id y enseñar a todas las gentes”. Con este mensaje Jesús exhorta sus discípulos a pregonar y enseñar. Y cuando dice: “No pongáis la luz debajo del celemín”, Jesús alerta a todos para la responsabilidad en la difusión del saber.

Nos referimos a esas enseñanzas con el propósito de invitar a los educadores espíritas a la reflexión sobre las responsabilidades de los que se proponen a llevar el Evangelio de Jesús a los corazones de los niños y jóvenes.

En la Educación Espírita, la práctica del amor es la condición primordial para la ejecución de la tarea y la auto-evaluación evitará que el educador cometa equívocos que perjudiquen el gran avance de este trabajo.

Registramos algunos equívocos cometidos en la práctica de la Educación Espírita Infanto-Juvenil:

a) Con la excusa de la actualización, estudiar obras variadas dejando de lado las obras de la Codificación Espírita.

b)  Analizar con los alumnos temas de interés de los jóvenes, explorando los aspectos biológicos, psicológicos o sociales, sin estudiarlos a la luz de la Doctrina Espírita.

c) Creer siempre que la ayuda espiritual podrá suprimir la planificación de enseñanza y la preparación adecuada del evangelizador.

d) Exponer la Doctrina Espírita de manera sofisticada y presentando teorías científicas de alto raciocinio, apartando de sus clases aquellos que posean menos conocimientos.

e) Olvidar de relacionar el contenido doctrinario con las experiencias de la vida de los alumnos.

f) Ausentarse de los grupos de estudio de la Doctrina Espírita, creyendo que ya posee los conocimientos suficientes.

g) Desvalorizar las experiencias pedagógicas concretas, sin el debido examen, por preconcepto o auto-suficiencia.

Recordemos que “de la nada, nada se recoge”. “Todo lo que germina, germina de una semilla”. No podemos esperar que afloren en el alma de los niños y jóvenes cualidades nobles y elevadas sin que previamente hayamos sembrado. La semilla del bien y de la verdad, del amor y de la justicia nunca se pierden. Su germinación puede ser inmediata o tardía, pero jamás fallará.

“La obra de la redención humana es obra de la educación”.

FEB –  Federación Espírita Brasileña.

Traducción: Claudia Bernardes

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