Seminario en Londres: La Familia célula madre de la Sociedad

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El próximo sábado 21 de junio tendrá lugar en Londres, organizado por la Comisión Europea de Educación CEE/CEI y la BRITISH UNION OF SPIRITIST SOCIETIES (BUSS), un interesante seminario sobre la importancia de la Familia como núcleo de la sociedad.

Los temas que serán desarrollados a lo largo de la jornada por Milena Alborghetti, Lea Leal y Claudia Werdine tratarán diferentes aspectos alrededor de la familia:

FAMILIA: CONSTITUCIÓN E IMPORTANCIA

NUESTROS HIJOS SON ESPÍRITUS: INFANCIA Y JUVENTUD

LA PROPUESTA DEL ESPIRITISMO PARA LA EDUCACIÓN

Para más información:

www.buss.org.uk

e-mail: bussevents@gmail.com

Curso Básico para la formación de educadores espíritas en Berna, Suiza

Los próximos 28 y 29 de junio en la bella ciudad de Berna, Suiza, tendrá lugar, organizado por la Comisión Europea de Educación Espírita CEE/CEI y la UNIÓN DE CENTROS ESPÍRITAS DE SUIZA (UCESS), el CURSO BÁSICO DE FORMACIÓN PARA EDUCADORES ESPIRITAS DE INFANCIA Y JUVENTUD.

En dicho curso se desarrollarán, en un ambiente fraterno, diversos aspectos de relevancia para la correcta formación del educador, además disfrutaremos de interesantes conferencias, trabajos grupales, etc.

El periodo de inscripción termina el 8 de junio y los interesados podéis dirigíos a: ucess.capacitacao@gmail.com

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Buenas semillas, Buenos frutos

diente de leon«El niño es la semilla que espera, el joven es el campo fecundo, el adulto es la cosecha en producción. Según sea la calidad de la semilla, así será la cosecha.» (Mensaje del Espíritu Amelia Rodrigues, en la obra Terapéutica de Urgencia, psicografiado por Divaldo Franco)

Con esta frase dimos comienzo a nuestra conferencia en el XX Congreso Espírita Nacional que se celebró en Calpe, Alicante, en diciembre pasado. Dicha frase resume todo el contenido desarrollado con posterioridad y nos invita a la reflexión con respecto a la Educación de las nuevas generaciones y lo que la Doctrina Espírita puede aportarnos.

Siendo conscientes de estar viviendo el momento de la Gran Transición de nuestro hermoso planeta hacia un mundo de Regeneración, más justo, más bello, más amable, estamos siendo invitados en cada momento para colaborar en que ese proceso transformador se haga de la manera más dulce, más natural posible. Y ese cambio solamente es posible a través de la Educación, de manera que el progreso tecnológico e intelectual, innegable, sea acompañado también de un verdadero cambio moral de sus habitantes, de todos nosotros y de todos aquellos que volverán a habitar nuestra hermosa morada.

Los niños y jóvenes representan un fecundo campo de cultivo al tratarse de Espíritus que regresan para una nueva experiencia en el plano físico. Ellos ya existían antes en algún lugar, tienen una biografía personal, traen vivencias y experiencias, y aquí vuelven para revivir, no para vivir. ¡Están, por lo tanto, renaciendo y no apenas naciendo! Como ser espiritual, el niño trae todo un bagaje acumulado a lo largo de su trayectoria evolutiva. Su destino es toda la perfección de la que es susceptible y, para ello, cuenta con el tiempo necesario, pues su esfuerzo de perfeccionamiento no se limita, tan sólo, a una existencia terrenal. En el cuerpo y fuera de él, da continuidad a su perfeccionamiento y a su andadura en la conquista de la felicidad.

La reencarnación es, por lo tanto, un proceso de reeducación del ser, pues retornamos niños a un hogar, a una familia, para ser reeducados; pues, como niño, el Espíritu está más accesible a recibir la orientación de los padres y educadores. Y, puesto que la principal finalidad de que el Espíritu tenga que nacer otra vez, es para volver a ser educado, las impresiones positivas que recibe durante la infancia pueden ser determinantes en su existencia actual e incluso en próximas vidas. De ahí la importancia de la Educación, pues educar es preparar al ser humano para enfrentar todos los momentos y adversidades de la vida. Es el único medio de cultivar en el Espíritu del niño, desde su nacimiento, el entendimiento de la práctica de las buenas obras, la adquisición de la moral y del saber, para que alcance el crepúsculo físico consciente de sus conquistas espirituales, conociéndose a sí mismo y situándose en el Universo como colaborador de la Divinidad Suprema.

El papel de los padres

La educación es una tarea esencialmente paternomaternal, de carácter intransferible e inalienable. Y si bien, los lazos de familia no se verifican por casualidad, el hogar debe ser el escenario donde el individuo pueda sentirse plenamente confiado, aceptado y amado, donde pueda exponer sus conflictos más íntimos con sinceridad, sin miedo de perder la comprensión de los familiares, donde pueda desahogar sus problemas y dialogar con profundidad con los que le son afines. La familia tiene que ser el amparo de su auto-educación. El ejemplo edificante, el ambiente moral, las vibraciones amorosas del hogar serán determinantes en la existencia presente y en la vida inmortal.

Espiritismo y educación

Doctrina eminentemente racional, el Espiritismo abre a la Humanidad una nueva vía y le descubre los horizontes del infinito. El Espiritismo dispone de vigorosos recursos para iluminar la educación con una filosofía que transpone todos los inmediatismos, que transciende todos los límites, que descubre los más amplios horizontes, que atiende a los más nobles intereses, y que posee un ideal capaz de impulsar el verdadero progreso. Y dilatando las fronteras de la educación, al informar que ella ejerce función en los dos planos de la vida, le apunta objetivos de gran alcance y valor moral. Desde el punto de vista espírita, la educación no empieza en la cuna ni termina en el túmulo, sino que antecede al nacimiento y sucede a la muerte del cuerpo físico. Es la acción constante, ininterrumpida, la que ayuda a modificar a los seres, auxiliándolos en la escalada evolutiva, rumbo a la perfección, en la estera infinita del tiempo.

En la Propuesta Espírita de la Educación, el desarrollo del Espíritu a través de las vidas sucesivas está visto como un curso escolar, con sus años de estudio. … Y la Tierra es tratada como una escuela, donde las almas se matriculan para su perfeccionamiento, siendo El Libro de los Espíritus un manual de Educación Integral ofrecido para su formación moral y espiritual.

Es preciso que cuidemos del niño y del joven, plantas en proceso de crecimiento, aún moldeables y dirigibles hacia el bien mayor. Precisamos entender la Educación Espírita como la mejor contribución que puede ser ofrecida al espíritu encarnado en su proceso evolutivo.

Contribución del Centro Espirita y la educación

La educación del niño y del joven es la mejor forma de que el Centro Espírita realice la mayor de las finalidades del Espiritismo: transformar a todos los hombres en hombres de bien, visto que la Educación Infanto-Juvenil es una de las primeras actividades como base para la construcción moral del Mundo Nuevo. El Centro Espírita es una escuela de almas y es imperioso que se reconozca en la educación de las almas la tarea de la más alta expresión en la actualidad de la Doctrina Espírita. «Alma», en la definición encontrada en El Libro de los Espíritus, es el «Espíritu encarnado». No existen referencias sobre la edad física. De la cuna al túmulo, todos somos espíritus reencarnados. La lógica, pues, nos dice que el Centro Espírita debe estar preparado para atender al ser humano en todas sus etapas de crecimiento del cuerpo físico, desde la infancia hasta la madurez.

Hay, entretanto, aún en El Libro de los Espíritus, una evidente preocupación de Allan Kardec y de los Espíritus Superiores en resaltar la importancia del periodo infantil en el estado reencarnatorio, y la función de la educación para la renovación moral de la Humanidad, que alcanza a encarnados y desencarnados. En el capítulo VII, Segunda Parte de la referida Obra Básica, cuando trata del retorno del Espíritu a la vida corporal, son tratadas diversas cuestiones acerca de la infancia, de las tendencias innatas, de la influencia del organismo físico, del origen de las facultades morales e intelectuales, de la ley de afinidad y otros temas tocantes al periodo infantil, mostrando suficientemente cuán importante es el trabajo educacional junto al niño.

El Centro Espírita, consciente de su misión, debe emplear todos los esfuerzos no sólo para la creación de la Educación Espírita Infanto-Juvenil, sino también para su pleno funcionamiento, considerando su importancia en términos de formación moral de las nuevas generaciones
y de preparación de los futuros obreros de la Casa y del Movimiento Espírita. La misión del Centro Espírita no es formar adeptos, sino hombres y mujeres de bien, conscientes de sus derechos y de sus deberes como seres inmortales, co-creadores del Universo, que, posteriormente, cuando adultos, decidirán sus destinos y colaborarán para que nuestro planeta, Divina Escuela, sea un lugar mejor.

¡¡Tenemos una gran responsabilidad!!

Valle García Bermejo

Comisión Infancia, Juventud y Familia de la FEE

Miembro del equipo del SEMILLAS DEL FUTURO del CELD

 (Artículo publicado en el nº8 de la REVISTA ESPIRITA DE LA FEE)