Vida en Familia

familiaLos hijos no son copias exactas de los padres, que apenas producen el cuerpo, gracias a los mecanismos del atavismo biológico. La herencia y las semejanzas físicas son consecuencia de los gametos, no en tanto, el carácter, la inteligencia y el sentimiento proceden del Espíritu que se corporifica por la reencarnación, sin la mayor dependencia de los vínculos genéticos con los progenitores.

Atados por compromisos anteriores, retornan, al hogar, no solamente aquellos seres a quien se ama, sino a aquellos otros a quien se debe o que están con deuda… Cobradores empedernidos surgen en la forma fisiológica, reduciendo con el deudor, sirviéndose del proceso superior de las Leyes de Dios para el reajuste de cuentas, en el cual, no pocas veces, se complican las situaciones, por indisposiciones de los consortes…

Reaparecen los adversarios como miembros de la familia para recibir amor, no en tanto, en la batalla de las afinidades padecen campañas de persecución inconscientes, experimentando la pesada carga de antipatía y animadversión. La familia es, antes de todo, un laboratorio de experiencias reparadoras, en la cual la felicidad y el dolor se alternan, programando la paz futura.

Tampoco es grupo de bendición, ni en la de la desdicha. Antes es la escuela de aprendizaje y redención futura. Hermanos que se aman, o se detestan, padres que se disputan en el proscenio doméstico, genitores que destacan unos hijos el detrimento de los otros, los hijo que agreden o amparan a los padres, son Espíritus en proceso de evolución, retornando al palco de la vida física para la puesta en escena de la pieza en la que fracasaron, en el pasado.

La vida es incesante, y la familia carnal son experiencias transitorias en programación que objetiva la familia universal. Bendice, pues, con paciencia y perdón, el hijo ingrato y condenado. Comprende con ternura al genitor atormentado que no te corresponde las aspiraciones. Disculpa al esposo irresponsable o compañera liviana, perseverando a su lado, aun mismo que el ser a quien te vinculaste quiera irse adelante.

No se aferre a amarres de odio o resentimiento. Irá más allá, si, prosigue, sin embargo, fiel, en el puesto, y amando… No te creas responsable directo en la provocación que te abate ente el hijo limitado, física o mentalmente. Tu y el estáis comprometidos ante los códigos Divinos por el pretérito espiritual. Tu cuerpo le ofreció los elementos con que se presenta, sin embargo, fue el, el ser espiritual, quien modelo el ropaje con el cual comparece para el compromiso libertador.

Ante el hijito deficiente no te inculpes. Ámalo más y complementa las limitaciones con tus recursos, llenando los vacíos que el experimenta. Sus carencias son bendecidos mecanismos de crecimiento eterno. Haz por él, hoy, lo que ayer descuidaste. La vida en familia es oportunidad que no debe ser descuidada o malbaratada.

Con mucha propiedad e irrefutable sabiduría, Jesús afirmó, al doctor de la Ley: Nadie entrará en el reino de los cielos, si no naciera de nuevo…” Y la Doctrina Espirita establece con seguridad: “Nacer, morir, renacer aun y progresar siempre – es la ley. Fuera de la Caridad no hay salvación.”

Por el espíritu Joanna de Angelis
Médium: Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “SOS Familia”

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