LAS TRES REVELACIONES

Bezerra de MenezesINTRODUCCIÓN

(Libro: Las Tres Revelaciones. Yvonne A. Pereira. Edición: FEB)

En la época actual de la Tierra, en que crisis morales agitan a la sociedad, intentando la extinción del respeto a Dios, por lo tanto, la extinción del sentimiento más elevado que podrá enaltecer al corazón humano, será bueno que el espirita vele por sus niños, preparando las posibilidades futuras para su salvaguarda moral-espiritual. Será un error suponer que la infancia moderna se choque de frente con la verdad espírita y la trascendencia evangélica. Habituada a la brutalidad de las costumbres actuales, presa a una literatura fuerte y destructiva, que le presenta el peor tipo de conducta humana, sería una falta de caridad, sería incluso un desinterés criminal dejarla entregada a tal aprendizaje sin el reactivo de la magnificencia de la verdad que de lo Alto ha brotado para socorro de los necesitados de progreso, de paz y de luz. Al conceder permiso para que libros educativos del corazón y del carácter sean dictados del Más Allá a los médiums, visualizando las orientaciones al niño, Jesús, ciertamente, nos inspira el razonamiento de que las verdades celestes deberán ser acatadas seriamente por el pequeñito de hoy, a fin de que el adulto, que será mañana, comprenda la responsabilidad que el aprendiz de la Doctrina Espírita y del Evangelio cristiano encierra. Esa misma responsabilidad buscamos citar en estas adaptaciones para el uso de la infancia y de la adolescencia, porque será bueno destacar que el niño de hoy, que recibió enseñanzas evangélicas entre juegos e irresponsabilidades, sabrá llevarlas de forma seria cuando sea adulto. Evangelio y Doctrina Espírita significan responsabilidad ante Dios. Compromiso y trabajo bajo la jefatura de Jesús. El niño y el adolescente espíritas, con pequeñas excepciones, deberán ser consagrados bien temprano al sublime aprendizaje de la verdad, así como los antiguos escogidos del Señor, que, en tierna edad, eran consagrados al conocimiento de la Ley, a fin de que el futuro les posibilitase la gloria de volverse siervos de la misma Ley. Los Espíritus celestes, escogidos del Señor para futuras realizaciones en el planeta, cuentan con el niño de hoy, ciudadano del futuro, reencarnado con tareas definidas en la comunidad espírita. Para que nosotros, responsables de los niños, los cuidemos con inteligencia y vigilancia para que nosotros mismos no caigamos en la falta de mérito de haber sido negligentes con ellos, dándoles la enseñanza sublime de la verdad a pesar de la falta de consecuencias de nuestros propios errores e ideas personales.

Adolfo Bezerra de Menezes Río de Janeiro (RJ), 3 de octubre de 1967.

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